Cómo hacer un presupuesto personal, paso a paso
Los cinco pasos para armar un presupuesto con los números de un mes que ya pasó, y un ejemplo trabajado en pesos para el caso normal: el mes en que las cuentas no cuadran.
Cómo hacer un presupuesto personal, paso a paso
Sumas lo que entró de verdad el mes pasado, bajas los movimientos de ese mismo mes para ver en qué se fue, y le pones un tope solo a las dos o tres categorías donde se te escapa. Un presupuesto es esa comparación mes a mes, no una lista de propósitos.
Paso 1: parte de un mes que ya pasó
Un presupuesto armado sobre lo que crees que gastas está mal desde el primer día. La memoria no sirve para esto: los gastos grandes se recuerdan y los de veinte mil pesos no, y son justo esos los que se suman.
Así que el primer paso no se escribe, se consulta. Abre el extracto del mes pasado —o el historial de tu app del banco, o la app donde llevas tus cuentas— y saca dos números: cuánto entró y cuánto salió. Si salió más de lo que entró, ya sabes algo que una hoja en blanco no te iba a decir.
Un mes basta para empezar. Tres meses es mejor, porque ahí aparecen los gastos que no son mensuales: el seguro, el impuesto, el cumpleaños.
Paso 2: separa lo que no puedes mover de lo que sí
Con los movimientos del mes a la vista, pártelos en dos montones.
Lo fijo es lo que llega igual todos los meses y no depende de lo que hagas esta semana: arriendo o cuota de la vivienda, servicios, internet, la cuota del crédito, el colegio, los seguros. No es que no se pueda cambiar; es que cambiarlo toma meses y una decisión grande.
Lo variable es lo que sí cambia según lo que decidas: mercado, restaurantes, transporte, ropa, salidas, antojos.
La separación importa porque el presupuesto solo tiene tracción sobre el segundo montón. Ponerle «disciplina» a un arriendo no sirve de nada. Si el problema está en lo fijo, la solución no es un presupuesto más estricto: es mudarte, refinanciar o ganar más.
Paso 3: pon límite solo a dos o tres categorías
La tentación es ponerle techo a las quince categorías. El problema es aritmético: quince números que vigilar son quince oportunidades de sentir que fallaste, y basta con que se rompan dos para que el mes entero parezca perdido.
Elige las dos o tres donde sabes que se te va la mano. Si no lo sabes, el paso 1 te lo dice: son las categorías con muchos movimientos pequeños, no las de los tres gastos grandes. Al resto no le pongas nada: siguen registrándose igual, solo que sin tope.
Tres topes que revisas cada semana hacen más trabajo que veinte que dejaste de abrir en febrero.
Paso 4: registra durante el mes
Un presupuesto es una comparación entre un número que pusiste y un número real. Si el número real no existe porque nadie anotó nada, no hay presupuesto: hay un deseo.
Este paso se cae solo, y no por falta de voluntad: anotar el almuerzo justo después de almorzar es un hábito nuevo, y los hábitos nuevos dependen de acordarse en el peor momento posible. Las salidas son dos: reservar cinco minutos fijos a la semana para ponerte al día, o quitarte el paso de encima registrando desde donde ya estás —un mensaje, una nota de voz, la foto de la factura—, que es lo que explicamos en registrar tus gastos por WhatsApp.
Paso 5: revísalo, porque los precios no se quedan quietos
Un techo que pusiste hace un año ya no compra lo mismo. Según el boletín del IPC del DANE de agosto de 2026, los precios subieron 6,24 % frente a agosto de 2025.
Y no subieron parejo, que es la parte que le sirve a tu presupuesto. En ese mismo boletín, restaurantes y hoteles subió 9,36 % en el año, salud 8,30 % y educación 7,45 %, mientras que prendas de vestir y calzado subió 3,26 %. Si tu tope de comer fuera sigue siendo el del año pasado y ahora te lo pasas, puede que no estés gastando peor: puede que el mismo almuerzo cueste más.
Revisa los topes cada tres o cuatro meses. No cada mes, o el presupuesto deja de ser un límite y se vuelve un espejo de lo que ya gastaste.
Un ejemplo completo, en pesos
Los números de abajo no son de nadie en particular. Supongamos un ingreso neto de 3.200.000 pesos al mes —lo que te queda después de descuentos— y sigamos los pasos.
El punto de partida más sencillo es el 50/30/20, que Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi propusieron en su libro All Your Worth (2005): la mitad para lo necesario, el 30 % para lo que quieres y el 20 % para ahorro y deudas. Sobre 3.200.000 daría esto:
| Bloque | Porcentaje | En pesos |
|---|---|---|
| Necesidades | 50 % | 1.600.000 |
| Gustos | 30 % | 960.000 |
| Ahorro y deudas | 20 % | 640.000 |
Ahora el paso 1, que es lo que de verdad pasó el mes anterior:
| Necesidades | En pesos |
|---|---|
| Arriendo | 1.400.000 |
| Servicios e internet | 180.000 |
| Mercado | 600.000 |
| Transporte | 220.000 |
| Total | 2.400.000 |
Son 2.400.000 de 3.200.000: el 75 % del ingreso en lo básico, no el 50 %. El reparto no cuadra, y de ahí en adelante el presupuesto se decide sobre lo que queda, no sobre los porcentajes.
Lo que no hay que hacer es forzar los porcentajes y anotar 1.600.000 donde la vida cuesta 2.400.000. Ese presupuesto se rompe antes de empezar: el arriendo y los servicios ya son 1.580.000 de esos 1.600.000, y quedan 20.000 para el mercado del mes. Y encima te deja la sensación de haber fallado tú.
Lo que sí se puede hacer es partir de los 800.000 que quedan y decidir sobre ellos:
- Ahorro: 320.000 (el 10 % del ingreso, no el 20 %)
- Todo lo demás —restaurantes, salidas, ropa, antojos—: 480.000
Y sacar la conclusión incómoda, que es el verdadero valor del ejercicio: con el arriendo en 1.400.000, ningún recorte de cafés arregla esto. Mercado y transporte sí se pueden apretar —son 820.000 de los 2.400.000 y ahí decides tú—, pero bajarlos un 15 % te devuelve 123.000: alivia el mes, no cambia la proporción. Lo que de verdad mueve un presupuesto así es la vivienda o el ingreso. Saberlo en enero es mejor que descubrirlo en diciembre.
Qué hacer el mes en que te pasas
Algún mes te vas a pasar. Pasarse no es la señal de que el presupuesto falló; es la señal de que está midiendo algo.
Cuando ocurra, la pregunta útil no es «¿por qué no tuve disciplina?» sino «¿el tope estaba mal o el mes estuvo raro?». Si fue un gasto que no se repite —una urgencia médica, un viaje— no toques el tope. Si te pasas tres meses seguidos en la misma categoría, el tope estaba mal puesto: súbelo y baja otro, porque la suma sigue siendo la misma.
Lo que no funciona es empezar de cero cada vez que un mes sale mal. Un presupuesto no se reinicia, se ajusta.
Cómo se hace esto en K4pital
En K4pital el paso 3 es literalmente eso: eliges las categorías en las que quieres contenerte y les pones un número. Cada una queda entonces con una barra y dos cifras —lo gastado y el tope— más el porcentaje que llevas consumido de ese tope: 300.000 de un límite de 400.000 en restaurantes se lee como un 75 % a mitad de mes, que es otra conversación que «llevo 300.000». En el computador la lista es una tabla, y dos de sus columnas existen justo para elegir el número antes de escribirlo: cuánto gastas al mes en esa categoría en promedio, y cuándo fue el último movimiento.
La comparación contra el sueldo la hace una sola tarjeta, arriba y sumando todos los topes a la vez: Presupuesto asignado, que dice qué porcentaje de tus ingresos del período tienes ya comprometido, con Disponible para asignar al lado. Ahí es donde el ejemplo de arriba se vuelve incómodo: sobre 3.200.000 solo quedaban 800.000 por repartir, un 25 % del ingreso, y si los topes que escribes suman más de lo que entró, esa tercera tarjeta se pone en rojo y lo dice sin rodeos.
Dos cosas conviene saberlas antes de abrir la pantalla:
- El tope de cada categoría es una cifra fija, no un porcentaje del ingreso: un mes mejor no lo sube solo, y su barra avanza igual aunque no hayas registrado un peso de ingreso. El ingreso solo entra en las tarjetas de arriba, y sale de lo que registraste en el período o, si el mes todavía va en ceros, de lo que declaraste al crear la cuenta. Sin ninguno de los dos se queda únicamente la de asignado: las otras dos no tendrían contra qué medir.
- Los avisos llegan dos veces: al 75 % de un límite, que es el útil porque todavía queda margen, y al pasarte. Aparecen en el panel de alertas y, con el plan Pro, también por correo y por Telegram.
El paso a paso está en la guía de tu presupuesto, que incluye el otro modo, el de repartir el ingreso por porcentajes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería ahorrar cada mes?
El 20 % del 50/30/20 es una regla de dedo, no una medida de tu situación. Si tus gastos fijos se llevan el 75 % del ingreso, como en el ejemplo de arriba, un 10 % sostenido durante un año vale más que un 20 % que abandonas en marzo. La cifra que importa es la que puedes repetir doce veces.
¿Con cuánta historia hace falta empezar?
Con un mes ya puedes poner los primeros topes. Con tres, los topes se parecen mucho más a tu vida real, porque aparecen los gastos que no son mensuales: el seguro del carro, el impuesto, los regalos de diciembre.
¿Sirve un presupuesto si mis ingresos cambian cada mes?
Sí, pero no con cifras fijas. Con ingresos variables se reparte por porcentajes del ingreso del mes, de forma que los topes suban y bajen solos. Cuál de los métodos aguanta mejor eso está en qué método de presupuesto elegir.
¿Y si nunca logro anotar los gastos?
Entonces el problema no es el presupuesto, es el registro, y se ataca ahí. O reservas un momento fijo a la semana para ponerte al día de un tirón, o registras en el momento sin abrir nada, escribiendo o mandando la foto de la factura. Las dos funcionan; la que no funciona es proponerse anotar cada gasto y confiar en la memoria.
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