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Qué método de presupuesto elegir: 50/30/20, sobres o base cero

Actualizado el
8 min lectura
Equipo K4pital
presupuesto
50/30/20
sobres
base cero
colombia

50/30/20, sobres y base cero, los tres aplicados al mismo ingreso en pesos, y cada uno con su línea de para quién no sirve.

Qué método de presupuesto elegir: 50/30/20, sobres o base cero

Si nunca has presupuestado, empieza por el 50/30/20: es aritmética de una línea. Si pagas en efectivo y se te va sin darte cuenta, el de sobres te para la mano. Si quieres saber en qué se fue cada peso y le vas a dedicar una hora al mes, el de base cero. Ninguno es mejor: hacen trabajos distintos.

Los tres van aplicados abajo al mismo ingreso, para que se vean en pesos y no en porcentajes abstractos. Supongamos un ingreso neto de 2.500.000 pesos al mes. No es la cifra de nadie en particular: es un supuesto para que las cuentas se puedan seguir.

Método 1: el 50/30/20

Es el más simple de los tres, y tiene autor: Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi lo propusieron en su libro All Your Worth (2005). Divides el ingreso neto en tres bloques y te olvidas del detalle.

BloquePorcentajeSobre 2.500.000
Necesidades: vivienda, servicios, mercado, transporte50 %1.250.000
Gustos: restaurantes, salidas, ropa, suscripciones30 %750.000
Ahorro y pago de deudas20 %500.000

Dentro de cada bloque no hay reglas. Si quieres gastarte los 750.000 de gustos en una sola cosa, es asunto tuyo: el método solo vigila las tres fronteras.

Lo que lo hace fácil: no tienes que clasificar cada gasto en veinte categorías, solo en tres, y la cuenta se hace de memoria.

Para quién no es: para quien ya tiene la vivienda comiéndose más de la mitad del ingreso. Ahí la regla no dice qué hacer, y al no decirlo deja la sensación de que el que falla eres tú. Tampoco es para quien necesita saber en qué se fue el dinero dentro de un bloque: los tres bloques no distinguen entre el mercado y los restaurantes, y esa distinción es justo la que responde la pregunta.

Método 2: el de los sobres

Es el único de los tres que no vive en una hoja. Al recibir el ingreso, separas el dinero de cada categoría en su propio sobre —o en su propia cuenta, si no usas efectivo— y gastas solo de ahí. Cuando el sobre se vacía, esa categoría se acabó hasta el mes que viene.

Sobre 2.500.000, una versión posible:

SobreEn pesos
Mercado600.000
Restaurantes y salidas250.000
Transporte200.000
Antojos150.000

Lo demás —arriendo, servicios, cuotas— no va en sobres: sale por transferencia y no depende de una decisión diaria.

Lo que lo hace fácil: el límite no hay que recordarlo ni consultarlo. Se ve. Un sobre con 30.000 el día 20 es una conversación que no necesita app.

Para quién no es: para quien paga casi todo con tarjeta o transferencia. Entonces el sobre deja de ser un sobre y se vuelve una anotación, que es exactamente lo que el método quería evitar, y hay que reconstruirlo a mano cada vez que quieres saber cuánto queda. Tampoco funciona bien con ingresos que entran en fechas distintas: los sobres se llenan el día del pago, y si hay dos pagos irregulares al mes no hay un día de llenado.

Método 3: el de base cero

Aquí cada peso del ingreso recibe un destino antes de que empiece el mes, ahorro incluido. Se llama base cero porque al terminar de repartir no debe quedar nada sin asignar: ingresos menos asignaciones igual a cero. No significa gastárselo todo; significa que nada queda suelto.

Sobre 2.500.000, un plan completo se ve así:

CategoríaEn pesos
Arriendo900.000
Servicios e internet150.000
Mercado600.000
Transporte200.000
Restaurantes150.000
Salud80.000
Suscripciones40.000
Imprevistos100.000
Ahorro280.000
Total asignado2.500.000

La categoría de imprevistos no es opcional: es lo que evita que un pinchazo obligue a rehacer el plan entero.

Lo que lo hace potente: responde la pregunta «¿en qué se me fue?» antes de que se vaya. Y como cada peso está comprometido, meterle más a una categoría obliga a quitárselo a otra, que es la decisión que los otros dos métodos dejan implícita.

Para quién no es: para quien no se va a sentar a rehacerlo cada mes. Es su requisito, no un defecto: un plan al que le faltan tres semanas de datos no es un plan, es una lista vieja. Y tampoco es para quien se desanima al ver un número en rojo, porque este método enseña todos los desajustes, no solo los grandes.

Los tres, en una tabla

50/30/20SobresBase cero
Trabajo al mesCasi ningunoPoco, al recibir el pagoUna hora
Nivel de detalleTres bloquesSolo lo variableTodo
Ingresos variablesAguanta, en porcentajesMalRegular, rehaciéndolo
Si pagas con tarjetaIgualPierde su graciaIgual
Lo que te enseñaSi tus proporciones cuadranCuánto te queda, hoyEn qué se va cada peso

Cómo elegir el tuyo en tres preguntas

¿Cuánto tiempo le vas a dedicar de verdad? No cuánto te gustaría. Si la respuesta honesta es «cinco minutos», el base cero no es para ti por bueno que sea: un método que exige una hora y solo recibe cinco minutos no da una versión reducida de sí mismo, da un plan incompleto.

¿Tu ingreso es fijo o cambia? Si cambia, los tres se pueden llevar por porcentajes del ingreso del mes en vez de por cifras fijas: así los topes suben y bajan solos, y un mes flojo no te deja con un presupuesto imposible. Es la única adaptación que de verdad hace falta.

¿Qué pregunta quieres responder? «¿Voy bien de proporciones?» es el 50/30/20. «¿Cuánto me queda para comer fuera este mes?» es sobres. «¿En qué se fue?» es base cero. Un método que responde una pregunta que no te haces solo te deja el trabajo, sin la respuesta que lo justifica.

No existe el método perfecto universal, y la comparación de arriba no lo esconde: cada uno gana en una fila y pierde en otra. El bueno es el que vas a sostener.

Dónde entra una app

Ninguno de los tres necesita software: el de sobres funciona con sobres de papel. Lo que una app cambia es el trabajo aburrido —sumar, clasificar y recordar cuánto queda—, no el método.

En K4pital hay dos formas de montarlo. El modo simple es un tope por categoría, que es el de sobres sin sobres: cada categoría muestra cuánto llevas gastado del tope. El modo avanzado reparte el ingreso por porcentajes en cubos con nombre —«Esenciales, 50 %»; «Gustos, 30 %»; «Ahorro, 20 %»—, que es el 50/30/20 con las categorías que tú decidas. El paso a paso de los dos está en la guía de tu presupuesto.

Un detalle que conviene saber antes: en el modo avanzado el límite en pesos sale del ingreso que hayas registrado en el período —o del que declaraste al crear la cuenta, si el mes todavía va en ceros—, así que sin ninguno de los dos las barras se quedan quietas. Los topes del modo simple son cifras fijas y no dependen de eso. Cómo se ve cada modo por dentro, y qué avisos manda, está en cómo usar los presupuestos en K4pital.

Si todavía estás decidiendo con qué llevarlo, las opciones que se pueden usar en Colombia están comparadas con los mismos criterios en mejores apps de finanzas personales en Colombia.

Preguntas frecuentes

¿Puedo empezar con uno y cambiarme después?

Sí, y el cambio tiene un momento natural: cuando tu pregunta deja de ser «¿voy bien de proporciones?» y se vuelve «¿en qué se me fue?», el 50/30/20 ya no te la responde y toca bajar al detalle. Cambiar de método no borra tu historial de gastos: son dos lecturas distintas de los mismos movimientos.

¿El de sobres sirve si no uso efectivo?

A medias. Puedes replicarlo con cuentas separadas, una por sobre, pero pierdes lo que lo hacía funcionar: ver el límite sin consultar nada. Si vas a acabar mirando una pantalla para saber cuánto queda, el tope por categoría hace el mismo trabajo con menos cuentas abiertas.

¿Cuál es mejor para salir de deudas?

El de base cero, porque obliga a poner el abono a la deuda como una asignación más y no como «lo que sobre». En el 50/30/20 el pago de deuda comparte el mismo bloque con el ahorro, así que los dos compiten por el mismo dinero y ninguno queda fijado; en el de sobres ni siquiera aparece, porque se paga por transferencia y no por sobre.

¿Y si todavía no sé cuánto gasto?

Entonces ningún método va a cuadrar, porque a los tres les tienes que dar números. El primer paso es mirar un mes que ya pasó y separar lo fijo de lo variable; está explicado en cómo hacer un presupuesto personal.

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